LAS REGATAS DE VUELTA AL MUNDO. TÁCTICA Y OCEANOGRAFÍA

Barcelona - Estrecho de Gibraltar 
Por Clara Rovira


Agradezco los comentarios y correcciones a:

Albert Bargués Cardelús, Navegante oceánico.

Pablo Sangrar Inciarte, Dr. Ciencias del Mar del Grupo de Oceanografía Física de Canarias de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria


Las regatas vuelta al mundo son cada vez más frecuentes, la Vendeé Globe, la regata del Milenio- The Race, la Round Alone, la Withbreath. En la mayoría de los casos el recorrido pasa por navegar el Atlántico desde el hemisferio norte hasta el sur y pasar por los tres cabos, Cabo de Buena Esperanza (Sud África), Cabo Lewin (Australia) y Cabo de Hornos (Sur América). En este artículo analizo la táctica general de estas regatas, en el marco de la oceanografía y meteorología de las zonas por donde pasan.

En concreto se hará un análisis del recorrido de la regata del Milenio, The Race, que sale de Barcelona el 31 de diciembre del 2000 y donde las embarcaciones participantes son todas ellas catamaranes.  (www.therace.org)


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Algunas consideraciones:

  • En el mar, el camino más corto no siempre es aquel que tiene menos distancia sino aquel en que las condiciones nos permitirán navegar mejor. Por eso es importante tener en cuenta vientos, corrientes marinas superficiales (que normalmente coinciden en dirección ya que las segundas son provocados por los primeros) y oleaje para planificar la travesía de menos duración y más cómoda.

  • En una regata de estas características (con estas dificultades) lo importante es poder acabarla. Es muy frecuente que la mitad de la flota llegue a retirarse por averías que no podrán reparar a bordo, accidentes...hasta habrán algunos que tendrán que ser rescatados porque han tenido un accidente importante que puede haberlos hecho perder el barco (hundimiento del barco, volcada que no se ha vuelto a adrizar).

Por tanto conseguir llegar al final de una regata como estas con el barco más o menos en buenas condiciones ya es un gran mérito que pocos conseguirán.

  • Las condiciones a las que estarán sometidos son una prueba para la que tendrán que estar preparados psíquicamente.

Pensad que tendrán que aguantar las condiciones de las calmas ecuatoriales, donde las temperaturas son muy altas, dentro de cabina seguramente no bajarán de los 40º, el viento no sopla nada, el barco no se mueve y así pueden pasar días, con el calor que no los deja moverse sin sudar y la desesperación de pensar que no se mueven del lugar y que el viento no aparece.

La mayoría de navegantes de estas regatas, dicen que prefieren la zona de vientos muy fuertes que la zona de calmas.

  • La zona de vientos fuertes será otro punto de mucha tensión psicológica, tengamos en cuenta porqué le llaman los 40 rugientes, porque el ruido que hace este viento tan fuerte parece que estén rugiendo sin parar. Además los catamaranes irán a velocidades muy grandes, y eso provoca también un estrés en los tripulantes. Debemos tener en cuenta también los peligros a los que están sometidos, muchos de los cuales dependen del factor suerte (no cruzarse con ninguna ballena, no chocar con ningún growler...). Imaginad lo que es estar navegando con un frío glaciar, donde debido al viento pueden tener una sensación de frío de –30 . Con un viento de 35 nudos (viento fuerte), con una temperatura de 2º , el poder refrigerante del viento hace que sintamos una temperatura de –15 º.

 

BCN- Estrecho de Gibraltar

El mediterráneo es un mar cerrado, rodeado de tierra por todos lados, y relativamente pequeño si lo comparamos con las dimensiones de los océanos. Por tanto los vientos que tenemos son bastante variables y complejos, muy influenciados por la topografía costera y por el régimen de anticiclones y borrascas que se generan encima de los continentes (europeo y africano).

Las olas que se forman en el mediterráneo son cortas, debido a que es un mar de dimensiones pequeñas, pero no por eso son menos peligrosas, pueden llegar a ser más traicioneras e incómodas que las de otros océanos ya que pueden alcanzar cierta altura y al ser olas que vienen muy seguidas (longitud de onda corta) son incómodas y peligrosas para la navegación.

El movimiento general que siguen las aguas en su circulación por toda la cuenca mediterránea es ciclónico (antihorario) siguiendo sus costas y produciendo circulaciones locales en otros sentidos.

Durante el mes de diciembre y enero, los vientos predominantes son del oeste, por tanto es posible que los catamaranes tengan que navegar de ceñida.

Donde pueden encontrarse con más dificultades es en el Estrecho de Gibraltar. Este puede ser un punto problemático donde pueden sufrir rupturas de material si se encuentran con una ponentada.

En ese punto se generan corrientes superficiales fuertes ya que el flujo de agua proveniente del Atlántico entra por un espacio muy reducido que hace que las velocidades sean más grandes y si además esta corriente coincide con la marea entrante hacia el mediterráneo, la corriente resultante aún es más fuerte.

En la zona del estrecho el viento se canaliza aumentando su intensidad, la fuerte corriente de marea puede oponerse al oleaje, todos estos factores tienen como consecuencia un oleaje más grande.

Si todo esto coincide con vientos de poniente, tendrán que luchar contra todos los elementos para conseguir salir del mediterráneo, tendrán que navegar de ceñida por un paso estrecho (de unos 14 km de ancho) entre África y España.


Corrientes marinas del mediterráneo
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(Fuente: Curso de Meteorología y Oceanografía. Subsecretaría de Pesca y Marina Mercante)

 

En el Estrecho de Gibraltar, el agua superficial es de origen Atlántico (con características atlánticas de temperatura, salinidad y densidad) ya que tiene menos densidad y se sitúa encima del agua mediterráneo (más salina es decir más densa) que se encontrará en el fondo formando una corriente de salida de agua mediterránea hacia el Atlántico.

Si no entrase agua del Atlántico para sustituir el agua del mediterráneo esta cuenca se vaciaría en 70 años.

En el próximo capítulo:

Del Estrecho de Gibraltar hasta los alisios del Hemisferio sur pasando por las calmas ecuatoriales