Tanto el
cuerpo de los vegetales como el de los animales,
incluyendo el del hombre, contienen una gran proporción de
agua. Todo organismo vivo incluye agua en su estructura.
El agua procede del mar. La vida proviene del mar.
¡Conozcamos el mar!
En esta
obra se pretende dar información, en forma amena y
sencilla, que despierte el interés por el mar en sus
múltiples facetas: como portentosa fuente de inspiración;
como gala de grandeza y majestad de la naturaleza; como
productor de las más hermosas mitologías desde los tiempos
remotos y desde las fuentes de todas las culturas; como
escaparate inacabable de bellezas; como origen y poseedor
de una inmensa y deslumbrante flora y de una variadísima
fauna; como misterioso guardián de secretos; como
inspirador de mágicas fantasías, de sentimientos
religiosos, de supersticioso temor, de gran respeto, de
profundo reconocimiento por sus innumerables dones y
beneficios, de profundo amor.
Trataremos así de entonar un himno de esperanza y
optimismo para el aprovechamiento racional de los recursos
oceánicos, con el fin de mejorar la vida de nuestros
pueblos, concentrándonos en nuestra realidad objetiva. Si
emprendemos el camino mediante el estudio, la organización
y el trabajo disciplinado, alcanzaremos tal meta. Seremos
iluminados pero a la vez realistas.
Conozcamos el mar! ¡Aceptemos y sepamos aprovechar sus
dones! ¡Amemos al mar!
LAS
MARAVILLAS DEL MAR
EL AGUA,
elemento vital para el hombre desde la prehistoria, fue
determinante para el desarrollo de sus formas de vida.
Así, los primeros grupos humanos tuvieron que asentarse en
las márgenes de ríos y lagos a fin de asegurar su
sobrevivencia
Antes de que
se lograra aprovechar en mayor medida los inmensos
recursos del mar, el progreso del hombre, siempre
limitado, sólo fue posible junto a las concentraciones de
agua dulce. Por consiguiente, el grado de adelanto de los
pueblos puede conocerse según la calidad del río o del
lago que les daba protección y vida.
Así, junto a
un río o lago raquíticos surgieron menores e inestables
grados de adelanto, mientras que las fuentes de agua
caudalosas, ricas y permanentes, favorecieron la evolución
de más elevadas civilizaciones, poseedoras de una cultura
que, caprichosamente, podríamos llamar fluvial o lacustre.
Pero el
hombre, en su inacabable aspiración de progreso y después
de que logró el máximo desarrollo al amparo de ríos y
lagos, buscó nuevos medios de adelanto y sólo los obtuvo
en la medida en que se valió del mar hasta, en ciertos
aspectos, dominarlo; es decir, cuando empezó a practicar
la pesca de litoral, cuando empezó a ver al mar no como
una limitación, sino como un gran camino hacia todas
partes, cuando encontró en él un nexo de unión y no una
barrera de separación, cuando encontró en el monstruo
aparente a un poderoso servidor.
Cuando
descubrió que el mar es un amigo, desde el momento en que
pudo trasladarse a todas partes y recibir los beneficios
de la naturaleza, cuando supo que el mundo no es una
inmensa planicie y cuando encontró que la inmensidad del
mar es en mucho sujetable a voluntad, el hombre creció y,
de un prisionero en la cárcel de sus montañas y sus mares,
se convirtió en un ser libre y dueño del mundo.
El mar reúne
en su seno un cúmulo de maravillas que ha sido posible
conocer mediante el estudio de los fenómenos geológicos
que han sucedido a través del tiempo y que explican el
origen y la distribución de los océanos en nuestra gran
casa, que es la Tierra. Se hablará de uno de esos
maravillosos fenómenos.
Recorriendo
millones de kilómetros, la energía de los rayos solares,
transmitida en diversos grados y formas según la posición
del planeta, en sus variantes de día y de noche, y de
estaciones en el año, y por la rotación y translación de
la Tierra, produce diversos climas, que varían de acuerdo
con las épocas y las zonas. Este conjunto de fuerzas y
movimientos ocasiona las mareas, así como corrientes de
agua que, según su temperatura, son superficiales o
profundas. Algunas de esas corrientes van del área central
de la Tierra hacia los polos, otras al contrario, y
algunas más bordean los continentes. Estas fuerzas y
movimientos provocan también corrientes de aire que,
dependiendo de la altura, la temperatura y la velocidad,
se presentan como suave brisa, o en forma de demoledores y
mortales tifones, huracanes, ciclones y tornados.
La
evaporación de las aguas de los mares, producida por el
calor del Sol, forma las nubes, que son el atemperante de
todos los climas y que llevan su mensaje de vida a manera
de lluvias hacia la morada del hombre, que son las
tierras.
Figura 1.
Fenómenos que acontecen en el océano
En las aguas
de los mares abundan sustancias de gran utilidad, pero aún
falta encontrar la forma práctica de obtenerlas y
utilizarlas. Es asombroso, por ejemplo, saber que en una
hectárea de mar hay más oro que en una hectárea de una
rica mina terrestre. Nuestro amigo gigantesco nos tiene
guardados petróleo, piedras preciosas, metales y
sustancias químicas muy útiles.
La flora y
la fauna del mar forman fantásticos jardines multicolores
e integran tanto el prodigioso mundo microscópico, de
raras figuras geométricas, como los imponentes colosos,
todos de una hermosura incomparable.
Al recordar
el aprovechamiento de sus especies, de las cuales el mar
es inmenso pero no inagotable productor, se observa el
prodigioso orden natural de una escala, o mejor dicho, de
una pirámide de seres vivientes llamada por los
científicos cadena de alimentación, la cual está
constituida por animales tan pequeños y elementales que
parecen encontrarse entre los linderos del mundo vegetal y
el animal, y que sin embargo son la base fundamental para
la existencia de todos los seres con vida. También los
majestuosos ejemplares de muchas toneladas forman esa
cadena, que ha permitido estudiar las formas de vida y de
lucha entre todas las especies.
Con base en
estas cadenas de alimentación, el hombre aprovecha
infinidad de productos: esponjas, algas, peces y ostras,
entre otros tesoros que el mar le ofrece para su
subsistencia, y ha creado la industria pesquera, que
cuenta con medios de captura, cultivo, distribución y
mercadeo. Estos factores han dado origen al actual
desarrollo del área pesquera y han permitido contar con
mayores perspectivas de progreso. No obstante, en virtud
de que el hombre busca cada vez aprovechar un mayor número
de recursos marinos, es preciso advertir que la
explotación de los mismos debe realizarse racionalmente
para no agotarlos.
En un
principio, el hombre aprovechaba sin preocupación alguna
los productos de la flora y de la fauna terrestre por
medio de la recolección y de la cacería. Sin embargo,
conforme han aumentado la población y las necesidades, el
aprovechamiento de la flora y la fauna ha tenido que
desarrollarse hasta llegar a las más perfeccionadas
técnicas de la agricultura y la ganadería, aunque también
ha tenido que normarse.
Desgraciadamente, en lo que se refiere al mar, se ha
llegado a la captura indiscriminada, a la extracción sin
normas. Pero mundialmente se ha entendido ya que es
preciso respetar las leyes de la naturaleza para no agotar
las especies, y se han fomentado diversos programas de
cultivo, tanto de fauna como de flora, a fin de garantizar
la supervivencia y el incremento de tales recursos, que,
por lo demás, son una importante ayuda en la lucha actual
por producir alimentos para todos.
Figura 2. Cadena de alimentación
Durante el
desarrollo de la humanidad, el mar ha servido como vía de
comunicación, ya que el hombre aprendió a aprovechar las
características del océano para mover sus embarcaciones,
lo que trajo como consecuencia el intercambio cultural y
comercial entre los pueblos.
El mar nos
proporciona también hermosísimos paisajes, y en los
lugares del mundo en donde éstos se encuentran se han
establecido centros de esparcimientos y de paseo. Además,
el mar ha servido de escenario deportivo: en sus aguas se
realizan competencias a remo, regatas, veleros y yates,
así como variadas y espectaculares pruebas de natación y
buceo.
Ante todas
esas maravillas marinas ha nacido una visión futurista: el
hombre, no conforme con tener al mar solamente como un
inmenso vivero y como vía de comunicación, quiere
convertirlo en un lugar que pueda ser habitado
permanentemente. Con ese propósito se están haciendo ya
pruebas y experimentos
Para poder
aprovechar todas las riquezas oceánicas debemos conocer y
respetar las leyes que las protegen. De esta manera se
evitará el rompimiento del orden de la naturaleza, y los
recursos seguirán siendo, indefinidamente, fuentes no
agotadas de alimentos, medicinas, materias primas y de
placer para el género humano.