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ECOLOGÍA MARINA: Interrelaciones en los océanos
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Todo empieza
con la fijación de carbono atmosférico por parte del fitoplancton, las pequeñas algas
microscópicas que, junto con bacterias, virus y protozoos
forman lo que se ha venido a llamar red trófica microbiana: la materia
orgánica producida por todos estos organismos es degradada por las bacterias,
las cuales son a su vez alimento de los protozoos. La captación de energía
por el fitoplancton es el proceso equivalente al que hacen las plantas terrestres
y los árboles y se realiza gracias a los pigmentos que estos organismos
tienen y que les permite captar la energía del sol. Si hay suficientes nutrientes inorgánicos el fitoplancton
crece y sirve de alimento a protozoos y al zooplancton, cuyo componente más
conspicuo son los copépodos. Los copépodos son
parte esencial de la alimentación de otros invertebrados carnívoros y mayores,
como las medusas, los ctenóforos, el krill,
todos ellos a su vez alimento de los peces. Así, aquellos fenómenos climáticos,
de dinámica oceánica o producidos por el hombre que afecten al crecimiento
del fitoplancton terminaran afectando también a los invertebrados y a los
peces. Todas estas relaciones de crecimiento, depredación, limitación, etc.
suceden en el agua de mar, para nosotros un líquido en el cual podemos nadar
fácilmente, pero que para los organismos de tamaño microscópico no es sino
un fluido viscoso, denso y donde
moverse no es fácil. Los temporales y la interacción entre la dinámica atmosférica
y el agua del mar produce turbulencia, que puede afectar
el movimiento y la alimentación de los organismos y también los procesos por
los cuales atmósfera y mar condicionan el
clima y los ciclos biogeoquímicos. El mar
es un entorno dinámico, afectado por la geografía del fondo marino y por el
clima. Así, en determinados sitios hay entrada de nutrientes con el agua de
fondo, y en otras partes se producen interacciones con las descargas de los
ríos. Además, todo varía con la estacionalidad de forma que la estructura
trófica y los flujos de carbono no son constantes
sino variables.
Todo aquello que vive
en el agua de mar y no tiene capacidad de movimiento independiente de las
corrientes marinas se llama plancton. Los organismos que habitan sobre substratos
del fondo se llaman bentos. Entre estos últimos destacan comunidades especialmente
bellas, como las formadas por corales y gorgonias, o las más
conocidas con estrellas de mar, erizos y esponjas.
Pero el bentos no es independiente del plancton, sino que se alimenta de él
y muchos organismos bentónicos tienen fases de su vida en el plancton. Las
redes tróficas en el litoral marino no pueden separarse entre planctónicas
y bentónicas puesto que estos suspensívoros bentónicos pueden
ser unos protagonistas secundarios pero esenciales en los flujos de materia
y energía en el ecosistema litoral.
Las relaciones entre
copépodos u organismos bentónicos y la red trófica microbiana puede ser estudiadas
mediante grandes tanques de agua (mesocosmos), con microcosmos donde se reproducen
en miniatura la red trófica planctónica, o mediante campañas oceanográficas
con barcos adaptados para la investigación que no son sino laboratorios móviles
donde los científicos viven y trabajan. Las muestras que se recogen en estas
campañas y experimentos son analizadas con gran diversidad de técnicas: microscopía
de epifluorescència, citometría de flujo, análisis
bioquímicos, HPLC, métodos moleculares... El Departamento de Biología Marina
y Oceanografía estudia tanto el litoral catalán, especialmente el Delta de
l'Ebre, las playas y cañones submarinos de la Costa Brava, y las Illes Medes,
como el resto del Mediterráneo. Pero también se realizan campañas en las Salinas
del litoral valenciano, en la costa de Galicia, en el Atlántico central o
incluso en la Antártida, para poder estudiar mejor los factores que condicionan
los procesos explicados aquí y para conocer mejor los impactos humanos sobre
el medio natural. Nos interesa especialmente toda la problemática de enriquecimiento
con nutrientes del litoral ("eutrofización"), los crecimientos
espectaculares de especies de fitoplancton ("HAB") que pueden ser tóxicas
si se ingieren pescados o mariscos que se han alimentado de ellas, o los crecimientos
de especies animales que pueden afectar el uso recreacional del litoral, como
las medusas. Finalmente, hay que
comentar que todavía conocemos muy poco de la verdadera diversidad de organismos
que crecen en el mar. El estudio, por ejemplo, de la diversidad microbiana, nos permitirá
conocer nuevas especies y seguir su crecimiento, aparición o desaparición
en el agua del mar que nos acoge.
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